A veces la mejor enseñanza que puedo darle a un alumno no está en ningún libro. Está en ese momento en que una colega nos escribe emocionada al grupo porque su paciente acaba de quedarse dormida en la camilla — ella, que llegó muerta de miedo y no quería ni cerrar los ojos.
Este es uno de esos casos. Lo comparto porque ilustra algo que insistimos mucho en la Escuela: la primera sesión bien hecha puede cambiar el curso completo del tratamiento. Y porque demuestra que cuando el diagnóstico oriental es correcto, el cuerpo responde — aunque el paciente no quiera admitirlo.
Caso publicado con autorización. Los datos personales han sido omitidos para proteger la identidad de la paciente conforme a los principios éticos de la práctica clínica.
La paciente
Sexo / Edad
Femenino, 47 años
Tiempo de evolución
Casi 2 meses
Tratamientos previos
Quiropráctica y fisioterapia sin mejoría
Modalidad
Consulta virtual + presencial
El cuadro clínico
Hace casi dos meses, tras una sesión de ejercicios, esta paciente comenzó con dolor lumbar que ha ido en aumento. Había acudido a quiroprácticos y fisioterapeutas sin obtener mejoría. El dolor aparece al levantarse por la mañana y va cediendo a lo largo del día. Se acompaña de sensación de cuerpo «frío» y contracturas que se van incrementando a lo largo del día. Duerme bien, el dolor no la despierta, pero amanece muy cansada.
Pero hay más. La paciente arrastra una crisis de ansiedad de larga data y desde que comenzó el dolor ha empeorado: siente que se queda sin aire, empieza a sobrepensar y se agobia. Tiene un pensamiento recurrente que le martilla cada cinco minutos: miedo a tener cáncer y morirse. Además, dolor en ambos talones al caminar.
La consulta inicial fue virtual. Todos esos síntomas los presentaba en ese mismo momento. Al día siguiente se realizaría examen físico y tratamiento presencial.
El diagnóstico oriental
El análisis apuntaba a un cuadro de deficiencia de componentes básicos Jing (duración de la patología), Shen (miedo y preocupaciones) y Qi (cansancio). La hipótesis de fondo: un déficit de Qi urogenital de larga data que estaba generando todos esos síntomas de forma simultánea. Una vez más se demuestra la importancia de entender el sistema jerárquico de funciones. La exploración al día siguiente confirmó 5 puntos Mu positivos.
La primera sesión
La paciente llegó asustada. Tan asustada que nuestra colega decidió no sobrecargarla: su causa causal era deficiencia de madera yin (frío, contractura y dolor). No puso todos los puntos madera que le tocaban sino que se decantó por uno, Riñón 1 derecho, en contra de las manecillas del reloj y moxa. Es entendible cuando es la primera vez de una paciente aprensiva a la que le tocan muchos puntos en las punticas de los dedos.
Lo que ocurrió a continuación nadie lo esperaba.
Durante la sesión
La paciente, que había llegado aterrada y que decía que le daba miedo cerrar los ojos y quedarse quieta por la ansiedad… se quedó dormida en la camilla, casi inmediatamente después de punturar y alcanzar el De Qi en Riñón 1.
Al despertar(10 minutos después, aunque ella pensaba que llevaba horas en camilla), refirió mejoría del dolor de espalda — aunque no desaparición completa. Tomaron un té después. Y nuestra colega lo notó de inmediato: “La vi muy normal. Una persona con un dolor como el que ella describe estaría inquieta, sin poder quedarse en una sola posición.” La paciente, sin embargo, no quería reconocer que estaba mejor. ¿Has tenido un paciente así alguna vez?
Al día siguiente
El mensaje de la mañana siguiente
La paciente amaneció muy contenta. Después de tanto tiempo con dolor, pudo dormir relajada y levantarse de la cama sin tensión ni dolor en la espalda. Además, se sentía menos ansiosa y con una energía enorme, de esa que te hace ver nuevamente el mundo en colores.
Una sola sesión. Con menos puntos de los que el diagnóstico indicaba. Y el cambio fue notable — tanto en el cuerpo como en el estado emocional.
Reflexión
Este caso tiene varias enseñanzas. La primera: un diagnóstico oriental preciso, aunque sea en consulta virtual, permite orientar el tratamiento con claridad. La segunda: a veces menos es más — nuestra colega supo leer el estado emocional de la paciente y adaptar la sesión en consecuencia. La tercera, y quizás la más importante: cuando el cuerpo responde, no hace falta que el paciente lo admita. Los resultados hablan solos.
No es el punto. Es el terapeuta empleando a consciencia lo aprendido, y con la seguridad que no está solo.
Para la siguiente sesión, el plan es claro: poner todos los puntos Mu positivos. “Aunque la llene de agujas de la cabeza a los pies”, como dice nuestra colega con ese humor que tanto nos alegra el grupo.
«Gracias a este curso siento que estoy aprendiendo de una variante para la salud magnífica. Gracias a los consejos de Felipe y lo aprendido en el curso, mi amiga se siente mejor.»
— Colega terapeuta, Escuela Hoa Thien
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El aprender una manera de ayudar sin usar medicamentos provenientes de laboratorios y que a la larga afectan la salud más que mejorarla, es simplemente espectacular, soy Dra occidental y la medicina china me apasiona, es súper potente, muy específica, no dolorosa y como dice el profesor Felipe con un diagnóstico preciso se resuelven situaciones de años, estoy anciosa por terminar mi curso en la escuela del Dr Felipe y comenzar a ayudar a mis pacientes de verdad, gracias profe