Lo satisfactorio de impartir clases a colegas acupuntores es irlos viendo crecer en el desarrollo de la técnica. Cada promoción que egresa de la Escuela Hoa Thien lleva consigo no solo un conjunto de herramientas terapéuticas, sino una manera de entender al paciente desde la medicina tradicional oriental en toda su profundidad.
Y dentro de ese crecimiento, hay algo que me produce una satisfacción especial: cuando un colega aprende a trabajar con paciencia. Especialmente con esos pacientes raros que le hacen caso a su terapeuta y asisten a consulta aunque se sientan bien. Esos pacientes tratados a largo plazo son los que mejores resultados tienen, logrando mejorar — y en algunos casos revertir — enfermedades crónicas no transmisibles que la medicina convencional considera definitivas.
Hoy les muestro uno de esos casos. Complejo, hermoso, y profundamente humano. Tratado por una colega nuestra durante dos años, con nuestros sistemas de acupuntura vietnamita y Qi Gong médico.
Caso publicado con autorización expresa de la paciente. Los datos personales han sido omitidos para proteger su identidad conforme a los principios éticos de la práctica clínica.
La paciente
Sexo / Edad
Femenino, 74 años
Diagnóstico
Secuela de poliomielitis
Edad al contraer polio
2 años
Inicio del tratamiento
Junio 2024
Una señora de 74 años con secuelas de poliomielitis desde los dos años de edad. Afectación motora en miembro superior derecho — incapaz de elevar el brazo hasta la cabeza sin ayuda de la mano contralateral — y afectación bilateral de los miembros inferiores. Más de siete décadas cargando con esas limitaciones.
Pero lo que más impactó a nuestra colega en la primera consulta no fue el cuadro físico. Fue lo que la paciente le dijo al sentarse: que no tenía ganas de vivir. Aquí empezó hace dos años.
El abordaje
Nuestra colega diseñó un plan de sesiones mensuales con un enfoque integral, fiel a los principios que trabajamos en la Escuela:
- Qi Gong médico — enseñanza de ejercicio de apertura del Meridiano extraordinario de Dai Mai. La paciente lo practica de manera autónoma entre sesiones.
- Acupuntura vietnamita — Cada vez: raíces, sistemas, causa causal. Acá se decantó por el uso de los puntos Yuan en su polaridad yang (una vez en los meridianos yang, otra vez en los meridianos yin). Poco a poco dejaro de haber puntos Mu reactivos, por lo que mi estudiante combinaba las sesiones de los puntos yuan con la tonificacion de los puntos madera yang de los meridianos de miembros superiores.
- Cambios de hábitos — Dieta antiinflamatoria, eliminación de disbiosis y de alimentos considerados «fríos».
El resultado hoy, dos años después de la primera sesión.
Mes y medio después de la última sesión — un intervalo algo mayor de lo habitual — la paciente regresa a consulta. Nuestra colega decide evaluar la movilidad del brazo derecho, el más afectado.
Lo que ocurrió en esa sesión
La paciente elevó el brazo derecho hasta la cabeza de forma completamente autónoma, sin ayuda de la mano contralateral. Algo que antes era imposible sin asistencia. La sorpresa, según nos cuenta la colega, fue mayúscula — para ambas.
Y no solo el brazo. El estado anímico de esta señora es hoy irreconocible respecto a aquella primera consulta. De no querer vivir, a mostrar una voluntad firme y constante durante más de un año de tratamiento. Eso, en medicina oriental, no es un efecto secundario del tratamiento. Es el tratamiento mismo.
El video
La colega nos envió este video con autorización expresa de la paciente, mostrando la movilidad del brazo derecho al final de la sesión. Las imágenes hablan por sí solas.
Reflexión
Los sistemas de acupuntura vietnamita y Qi Gong médico que enseñamos en la Escuela Hoa Thien son técnicas de resultado inmediato, aunque lo mejor ocurre cuando se mantiene su aplicación. Son sistemas de transformación y recuperación muy profundos. Requieren tiempo, constancia y un paciente dispuesto a ser parte activa de su propio proceso terapéutico, con mucha constancia.
Este caso lo demuestra con claridad. Dos años de trabajo paciente, semanal primero quincenal luego, mensual después, integrado. Y una señora de 74 años que hoy levanta el brazo sola — y tiene ganas de vivir.
«Esta técnica y el Qi Gong médico son maravillosas. Gracias de corazón por haberme enseñado.»
— Colega terapeuta, Escuela Hoa Thien