En mis libros sostengo que la Medicina Tradicional Oriental, en sus diferentes técnicas, dependen del operador: el mismo punto, con la misma aguja, no produce lo mismo en manos distintas. La tradición lo da por sentado. La investigación clínica, en cambio, suele tratar al acupuntor como una constante y estandariza su trabajo para que «no interfiera». Técnicas disimiles ejecutadas sobre pacientes con múltiples patologías en diversos hopitales y cllínicas a lo largo y ancho del mundo me hacen preguntarme: ¿realmente todos los acupuntores somos formados iguales? Me he preguntado muchas veces como medir nuestra efectividad pues la Medicina Tradicional Oriental no es única. y nuestras habilidades también varían. Te pido que me acompañes a descubrir lo que encontré revisando la bibliografía.
Cuatro niveles, cuatro tipos de evidencia
Para no mezclarlo todo, separo el factor operador en cuatro niveles: la técnica, el resultado clínico, la relación terapéutica y, según nuestra escuela, donde le damos mucho peso al Qi del practicante. Los tres primeros están medidos de algún modo; el cuarto es un concepto de escuela poco estudiado. Este artículo trata los tres primeros; el cuarto tiene el suyo aparte.
Nivel 1: la técnica se ve y se aprende
Una revisión sistemática de 14 estudios encontró una variación considerable en la localización de los mismos puntos entre acupuntores médicos calificados (Godson y Wardle, 2019). La variación empieza, por tanto, antes de insertar la aguja.
La manipulación también se puede medir. Con un sensor de desplazamiento, rotación, fuerza y torque, seis docentes de dos estilos difirieron en amplitud y frecuencia, con gran variabilidad entre acupuntores (Davis et al., 2012). Y cuando se comparó a 12 expertos con 12 novatos en una técnica de levantar y empujar, los expertos fueron más constantes de un intento a otro, sin diferencias en agudeza perceptiva general; los autores concluyen que la pericia es fruto de la práctica prolongada y no de una capacidad innata (Li et al., 2013). Coincide con lo que veo en la escuela: la mano se entrena.
El operador también decide qué tratar. En un ensayo, 38 acupuntores evaluaron los mismos 10 casos de dismenorrea a partir de un video, una foto de la lengua y la descripción del pulso: la concordancia fue baja (kappa mediana de 0,26) y ni un cuestionario estructurado ni el entrenamiento la mejoraron de forma significativa (Schnyer et al., 2019). Una revisión sobre el pulso radial, en cambio, halló fiabilidad aceptable cuando el método está definido de forma operativa (Bilton y Zaslawski, 2016). La moraleja es incómoda y útil: definir bien lo que hacemos mejora lo que concordamos.
Nivel 2: ¿varían los resultados entre acupuntores?
Con datos de 1206 acupuntores en 13 ensayos de dolor crónico, Vickers y colaboradores (2021) hallaron una variación entre acupuntores estadísticamente significativa pero muy pequeña: la proporción de acupuntores cuyo efecto se alejaba media desviación estándar del promedio fue del 37 %, frente al 34 % esperado por azar. Un análisis exploratorio reciente en dispepsia funcional encontró en cambio que los pacientes tratados por acupuntores con más de 5 años de práctica tenían menos síntomas (Jiang et al., 2026).
¿Cómo conciliarlo? Una hipótesis razonable es que los ensayos restringen el rango de lo que quieren medir: eligen operadores con formación parecida, protocolos estandarizados y sin técnicas individualizadas. Si el efecto de la maestría existe, podría estar fuera del rango que esos ensayos miden. Es una hipótesis, no una conclusión.
Nivel 3: la relación es un agente activo
El nivel mejor documentado no es el técnico, sino el relacional. En un ensayo con 262 pacientes con colon irritable se comparó lista de espera, acupuntura simulada con relación limitada y acupuntura simulada con relación aumentada por calidez, atención y confianza. El alivio adecuado fue del 28 %, 44 % y 62 % respectivamente (Kaptchuk et al., 2008).
Los estudios de hiperescaneo, que registran a la vez el cerebro del paciente y del clínico, empiezan a mostrar cómo: durante el tratamiento de un dolor provocado, la analgesia se asoció a la imitación conductual no verbal y a la concordancia cerebral entre ambos, pero solo en las parejas que habían establecido antes una relación clínica (Ellingsen et al., 2020). Dicho sin tecnicismos: la confianza no es un adorno; modifica la fisiología del paciente por canales ordinarios: la mirada, la voz, los gestos, el ritmo.
Lo que me llevo
- La técnica es medible y se aprende con práctica: la constancia es la huella del oficio.
- Definir con precisión lo que hacemos (puntos, pulso, diagnóstico) mejora la concordancia.
- El efecto de la maestría puede estar escondido por cómo se diseñan los ensayos.
- La relación terapéutica es parte del tratamiento, no su envoltorio.
El terapeuta es un instrumento, sí, pero un instrumento que se afina, que escucha y que a su vez es escuchado. La pregunta más difícil, la del Qi del practicante, la dejo para un próximo artículo.
Esta idea del operador como instrumento la desarrollo en el capítulo «Punción y Qi» de mi libro Tres Agujas, Tres Tesoros.
Si la mano se entrena, la pregunta siguiente es cómo se enseña. De eso trata el simposio internacional que organizamos este mes, y te invito a acompañarnos.
Simposio internacional · gratuito
¿Cómo se enseña hoy la Medicina Tradicional Oriental? Trece ponentes de varios países debaten sobre la formación en acupuntura: de la tradición maestro-discípulo a la universidad. Sábado 14 de noviembre de 2026, en línea por Zoom, con diploma de la Universidad San Gregorio de Portoviejo.
Referencias
- Bilton, K., & Zaslawski, C. (2016). Reliability of manual pulse diagnosis methods in traditional East Asian medicine: a systematic narrative literature review. Journal of Alternative and Complementary Medicine, 22(8), 599–609. https://doi.org/10.1089/acm.2016.0056
- Davis, R. T., Churchill, D. L., Badger, G. J., Dunn, J., & Langevin, H. M. (2012). A new method for quantifying the needling component of acupuncture treatments. Acupuncture in Medicine, 30(2), 113–119. https://doi.org/10.1136/acupmed-2011-010111
- Ellingsen, D.-M., Isenburg, K., Jung, C., et al. (2020). Dynamic brain-to-brain concordance and behavioral mirroring as a mechanism of the patient-clinician interaction. Science Advances, 6(43), eabc1304. https://doi.org/10.1126/sciadv.abc1304
- Godson, D. R., & Wardle, J. L. (2019). Accuracy and precision in acupuncture point location: a critical systematic review. Journal of Acupuncture and Meridian Studies, 12(2), 52–66. https://doi.org/10.1016/j.jams.2018.10.009
- Jiang, J., Luo, C., Mao, Y., et al. (2026). The impact of acupuncturists’ experience level on the efficacy of acupuncture for functional dyspepsia: an exploratory secondary analysis of a randomized clinical trial. Frontiers in Medicine, 13, 1834168. https://doi.org/10.3389/fmed.2026.1834168
- Kaptchuk, T. J., Kelley, J. M., Conboy, L. A., et al. (2008). Components of placebo effect: randomised controlled trial in patients with irritable bowel syndrome. BMJ, 336(7651), 999–1003. https://doi.org/10.1136/bmj.39524.439618.25
- Li, J., Grierson, L. E. M., Wu, M. X., Breuer, R., & Carnahan, H. (2013). Perceptual motor features of expert acupuncture lifting-thrusting skills. Acupuncture in Medicine, 31(2), 172–177. https://doi.org/10.1136/acupmed-2012-010265
- Schnyer, R. N., McKnight, P., Conboy, L. A., et al. (2019). Can reliability of the Chinese medicine diagnostic process be improved? Results of a prospective randomized controlled trial. Journal of Alternative and Complementary Medicine, 25(11), 1103–1108. https://doi.org/10.1089/acm.2019.0260
- Vickers, A. J., Vertosick, E. A., Lewith, G., et al. (2021). Do the effects of acupuncture vary between acupuncturists? Analysis of the Acupuncture Trialists’ Collaboration individual patient data meta-analysis. Acupuncture in Medicine, 39(4), 309–317. https://doi.org/10.1177/0964528420959089