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El pingüino que nadie esperaba: acupuntura vietnamita más allá de las especies

Hay casos que te recuerdan por qué elegiste esta medicina. Este es el relato de Claudia Dos Santos Riveiro, veterinaria y acupuntora formada en nuestro sistema de Acupuntura Imperial Vietnamita Hoa Thien Duong®, contado en sus propias palabras.

Un paciente fuera de lo común

Trabajo habitualmente con perros, gatos y caballos, adaptando la técnica a cada animal. Pero nunca había tratado a un pingüino.

Me llamaron de un centro de rehabilitación de fauna en las costas de Uruguay. Habían rescatado a un pingüino que no lograba integrarse: se mantenía aislado, picoteaba a quien se le acercara, no comía con los demás. Podía ser el estrés del rescate, el entorno desconocido, su propia condición física — cualquier intervención tenía que hacerse con muchísimo cuidado y bajo supervisión veterinaria.

Una intervención adaptada al animal

Primero una fase de observación y trabajo con emisión de Qi a distancia, dentro del método tradicional de la escuela Hoa Thien que practico. Poco apoco el animal dejó de repartir picotazos a diestra y siniestra, y sentí en él la huella que indefectiblemente deja la presencia y el trato humanos. Este pingüino había tenido previamente contacto con humanos. Ya más calmado pude acercarme, seguir trabajándolo con Qi y recurrí a una herramienta que se le parece mucho : la laserpuntura — estimular los puntos con luz láser de baja intensidad, sin tocar la piel — y elegí los puntos siguiendo exactamente los mismos criterios de diagnóstico que uso en cualquier otro paciente: el Árbol de la Vida de la Acupuntura Vietnamita. El enfoque no es diferente porque el paciente tuviera plumas en lugar de pelo o dos patas en vez de cuatro.

Y en esa misma sesión, el pingüino se calmó. Dejó de reaccionar con la misma agresividad. Se acercó al grupo de pingüinos en rehabilitación. Volvió a comer junto a los demás.

Lo que este caso me enseñó

Sé que es un caso aislado y pudiera parecer anecdótico pues en la conducta de un animal rescatado también influyen el tiempo, el manejo del entorno y puede haber la recuperación espontánea. Por eso comparto esto como lo que es: mi relato clínico, de como ver la efectividad de una herramienta médica veterinaria en este caso a través de las diferentes especies animales, siguiendo los mismo principios aprendidos en clases. (te aseguro que no hubo una clase particular sobre pingüinos con problemas)

Por eso para mí, este caso demuestra algo que valoro profundamente de la Acupuntura Vietnamita: no es un recetario rígido de puntos por especie. No existe una «acupuntura para gatos» distinta de una «acupuntura para perros» o una «acupuntura para humanos». Cuando dominas los principios — cómo leer un patrón, cómo seleccionar un tronco celeste, cómo adaptar la técnica al paciente que tienes enfrente — puedes aplicarlos a cualquier ser vivo. Un perro, un caballo, un pingüino… o la persona que tienes al lado.

Historias como la de Claudia son las que más me gusta compartir, porque muestran lo que realmente significa dominar esta medicina: no memorizar protocolos, sino entender principios (matemáticos) que sostienen esta medicina y que trascienden especies, tiempos y espacios., siendo tan universales como la propia vida que repara.

Si quieres saber como sigue el pingüino déjame un comentario. Y si quieres aprender como se hace, nuestro curso está por empezar

¿Quieres aplicar estos mismos principios en tu práctica?

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